Latinoamericanos en Rusia: salsa, bachata y estereotipos

De los estereotipos no se escapa nadie en el mundo, y en el caso de América Latina en particular se da este fenómeno de que mucha gente de otros continentes nos ve como un bloque uniforme donde todos los países se parecen demasiado como para andar distinguiéndolos. Así que ahí es donde -por ejemplo- tanto argentinos, como chilenos, mexicanos y peruanos, terminamos siendo personas que bailan salsa perfectamente, que siempre sonríen, que viven sin preocupaciones, que andan siempre de fiesta, que comen mucho picante, que son calientes, algo perezosos, muy apasionados y coloridos.

Ante esta generalización suelo responder que, si bien en Latinoamérica compartimos el idioma castellano y algunas cuestiones históricas, lo cierto es que cada lugar tiene su cultura y personalidad propia. Soy un defensor de la unidad de nuestras naciones, pero me parece irreal ignorar las diferencias, que en definitiva hacen que todo sea aún más interesante y diverso.

De todas las cualidades que supuestamente todo buen latino debería tener, la que más fuerte se siente es la del bailarín natural. Ya perdí la cuenta de la cantidad de veces que, luego de decir de dónde vengo, me preguntan si sé bailar salsa o bachata. Pasa que acá hay colombianos, cubanos, ecuatorianos y venezolanos que alimentan este estereotipo, porque… realmente la mayoría de ellos lleva estos bailes en su ADN y es algo que los ocupa. Supongo que al descubrir que además pueden usarlo como arma de seducción, el perfil se profundiza más aún.

Fiesta de salsa en Rusia

Tuve la oportunidad de estar en un par de fiestas de música latina, observando (bueno, también moviendo una de mis piernas sin gracia, como marcando el ritmo), y noté un fenómeno que quiero compartir. Resulta que por momentos la imagen de algunos rusos bailando salsa se ve un poco exagerada. Hace poco escribí que el tango les queda bien a los rusos, y esto me resulta lógico porque es un baile de emociones y energías que fluyen de manera no extrovertida, cosa que encuadra más en su personalidad promedio, pero en la cuestión de importar ritmos “calientes”… personalmente noto que en muchos de ellos suele verse muy técnico, demasiado prolijo, lo que le resta un poco de naturalidad.

Recuerdo que hace algunos años, en el «Parque Gorki» de Moscú, donde la gente se reúne a bailar al aire libre cuando el clima es agradable, me había colgado observando la disciplina y concentración con la que practicaba un joven ruso que había ido un poco más temprano para ponerse en forma antes de que arranque la movida. Esta es una captura de un video que registré en ese momento (pienso que su lenguaje corporal ilustra un poco mis palabras):

Practicando salsa en Parque Gorki

No es secreto que a través del baile puede llegar a facilitarse la conquista del sexo opuesto, por eso como yapa les dejo esta foto, tomada también en el parque antes mencionado, y que sirve de ejemplo de cómo algunos (en este caso un compatriota) acuden al personaje para sumar puntos con las damas locales:

Tanguero en Parque Gorki

Saliéndome por fin del asunto de mover el cuerpo, en general algunos años atrás no había muchos latinoamericanos en Rusia, pero con el tiempo esto está cambiando, sobre todo porque, por un lado, se ha incrementado el número de convenios entre universidades y, por el otro, ha crecido el intercambio comercial entre ambas regiones.